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jueves, 20 de febrero de 2014

4. SOMOS SOMBRAS

Somos polvo y sombra21 —Horacio, Odas Al momento en que Tessa se transformó de nuevo a su propia forma, tuvo que sufrir un aluvión de preguntas. Para la gente que vivía en un mágicos mundo de sombras, la asamblea Nefilim parecía sorprendentemente impresionada por su habilidad, la cual solamente servía para resaltar lo que Tessa había comenzado ya a sospechar; que su talento de cambiar de forma era sumamente inusual. Incluso Charlotte, quien había sabido acerca de ello antes de la demostración de Tessa, parecía fascinada. “¿Entonces usted debe tener algo que pertenezca a la persona en la cual se está transformando?” Charlotte preguntó por segunda vez. Sophie y la vieja mujer, quien Tessa sospechó era la cocinera, habían ya retirado los platos de la cena y habían servido un apetecible pastel y té, pero ninguno de los comensales los había tocado aún. “No puede simplemente mirar a alguien y…” “Ya expliqué eso.” La cabeza de Tessa estaba empezando a doler. “Debo tener algo que pertenezca a ellos, o un poco de cabello o una pestaña. Algo que sea suyo. O de lo contrario nada pasa.” “¿Cree que un frasco de sangre haría el truco?” Will preguntó, en un tono de interés académico “Probablemente. No lo sé. Nunca lo he intentado.” Tessa tomó un sorbo de su té, el cual estaba frio. “¿Y usted está diciendo que las Hermanas Oscuras conocían que este era su talento? ¿Ellas sabían que tenía esta habilidad antes que usted?” preguntó Charlotte. “Sí. Es el por qué ellas me querían en primer lugar.” Henry sacudió su cabeza. “Pero ¿cómo lo sabían? No entiendo muy bien esa parte.”
“No lo sé,” dijo Tessa, no por primera vez. “Ellas nunca me lo explicaron. Todo lo que sé es lo que les digo, que parecían saber exactamente qué era lo que podía hacer y como entrenarme para hacerlo. Pasaban horas conmigo, cada día…” Tessa tragó contra lo amargo de su boca. Recuerdos de cómo había sido se levantaron en su mente; las horas y horas en el cuarto del sótano en la Casa Oscura, el modo en que le habían gritado que Nate moriría si ella no podía cambiar como ellas querían que lo hiciera, la agonía cuando finalmente aprendió a hacerlo. “Duele, al principio,” susurró. “Como si mis huesos estuvieran rompiéndose, fusionándose en mi cuerpo. Me forzaban a cambiar dos, tres, después una docena de veces al día, hasta que finalmente perdía la conciencia. Y después, al día siguiente, empezaban otra vez. Estaba encerrada en esa habitación, entonces no podía tratar de salir…” respiró entrecortado. “Ese ultimo día, me probaron pidiéndome que cambiara a una chica que había muerto. Ella tenía recuerdos de haber sido atacada con un puñal, siendo apuñalada. Algo la perseguía en un callejón…” “Tal vez era la niña Jem que y yo encontramos.” Will se sentó derecho, sus ojos brillando. “Jem y yo suponemos que debió haber escapado de un ataque y corrido hacia la noche. Creo que ellos enviaron el demonio Shax tras ella para traerla de regreso, pero lo maté. Se habrán preguntado que pasó.” “El nombre de la chica a la que Cambié era Emma Bayliss,” dijo Tessa, casi en un susurro. “Tenía el cabello muy rubio—atado en pequeños lazos rosas— y ella solo era una cosa pequeña… Will asintió como si la descripción le fuera familiar. “Entonces se preguntaron que había pasado con ella. Es por eso que me habían cambiado a ella. Cuando les dije que estaba muerta, parecieron aliviadas.”
“La pobre alma,” murmuró Charlotte.”Entonces, ¿puede cambiar a muertos ? ¿No solo a vivos?” Tessa asintió con la cabeza. “Sus voces hablan en mi mente cuando cambio también. La diferencia es que varios de ellos pueden recordar el momento en que murieron.” “Ugh.” Jessamine se estremeció. “Que mórbido.” Tessa miró a Will. Sr. Herondale, se reprendió a sí misma en silencio, pero era difícil pensar en él de esa manera. Sentía de alguna manera como si lo conociera mejor de lo que realmente lo hacia. Pero eso eran tonterías. “Me encontraron porque ustedes estaba buscando al asesino de Emma Bayliss, dijo. “Pero ella era solamente una chica humana muerta. Una muerte…. ¿como lo llaman? mundana. ¿Por qué tanto tiempo y esfuerzo por averiguar lo que pasó con ella?”
Por un momento los ojos de Will se encontraron con los de ella, sus ojos de un azul oscuro. Después su expresión cambió; solamente un ligero cambio, pero ella lo vio, aunque no podría decir que significó ese cambio. “Oh, no me habría molestado, pero Charlotte insistió. Sintió que había algo grande en el trabajo. Y una vez que Jem y yo nos infiltramos en el club Pandemónium, y escuchamos rumores de los otros asesinatos, nos dimos cuenta que habían más cosas que la muerte de una niña. Si nos gustan o no los mundano particularmente, no podemos permitir que sean sacrificados sistemáticamente. Es la razón de nuestra existencia.” Charlotte se inclinó hacia delante sobre la mesa. “¿Las Hermanas Oscuras nunca mencionaron que uso intentaban hacer de sus habilidades, no?” “Usted sabe sobre el Maestro,” dijo Tessa. “Decían que me estaban preparando para él.” “¿Para hacer qué con él?” Will preguntó. “¿Comerla para la cena?” Tessa sacudió su cabeza. “Pa… para casarse conmigo, dijeron.” “¿Casarse con usted?” Jessamine fue abiertamente despectiva. “Eso es ridículo. Probablemente iban a utilizarla para el sacrificio de sangre y no querían que entrara en pánico.” “No sé acerca de eso,” dijo Will. “Miré en varios cuartos antes de encontrar a Tessa. Recuerdo uno que estaba hecho de una forma sorprendente como una cámara de Bodas. Blancas colgaduras en una enorme cama. Un vestido blanco colgado en el armario. Parecía de su talla.” La miró pensativo. “Una ceremonia de matrimonio puede ser una cosa muy poderosa.” dijo Charlotte. “Realizado correctamente, podría permitir a alguien el acceso a su habilidad, Tessa, incluso el poder de controlarla.” Tamborileó con los dedos cuidadosamente sobre la mesa. “En cuanto al Maestro, he investigado el mandato en los archivos. A menudo se usa para designar a la cabeza de un aquelarre u otro grupo de magos. El tipo de grupo que el club Pandemónium se imagina ser. No puedo evitarlo, pero siento que el Maestro y el club Pandemónium están conectados.” “Los hemos investigado antes y nunca alcanzamos atraparlos haciendo algo malo.” señaló Henry. “No es contra la ley ser un idiota.” “Suerte para ti,” dijo Jessamine en voz baja. Henry lució dolido, pero no dijo nada. Charlotte le dio a Jessamine una mirada fría. “Henry está en lo correcto,” dijo Will. “No es como si Jem y yo no los hayamos atrapado haciendo la extraña cosa ilegal; bebiendo absenta mezclada con polvos de demonio, y así sucesivamente. Mientras sólo se lastimen así mismos, apenas vale la pena involucrarnos. Pero si se han graduado perjudicando a otros…” “¿Sabes quienes son algunos de ellos?” Henry preguntó curiosamente. “Los mundanos, no,” dijo Will descartando. “Nunca pareció una razón para averiguar, y muchos de ellos iban enmascarados o disfrazados a los eventos del club. Pero reconocí un buen número de Submundos. Magnus Bane, Lady Belcourt, Ragnor Fell, de Quincey…”
“¿De Quincey? Espero que no estuviese rompiendo alguna ley. Tu sabes cuantos problemas tuvimos encontrando un cabeza vampiro22 que podamos ver cara a cara,” se inquietó Charlotte. Will sonrió a su té. “Cada vez que lo veía, estaba siendo un perfecto ángel.” Después de darle una dura mirada, Charlotte regresó a Tessa. “La criada que mencionó, Miranda, ¿tenía la misma habilidad que usted? ¿O qué acerca de Emma?” “No lo creo. Si Miranda la tuviera, habrían estado entrenándola también, no lo hicieron, y Emma no recordaba algo como eso.” “¿Y ellas nunca mencionaron el club Pandemónium? ¿Algún gran propósito que estuvieran haciendo?” Tessa se devanó los sesos. ¿Qué era lo que las Hermanas Oscuras habían hablado cuando ellas pensaban que no estaba escuchando? “No creo que alguna vez dijeran el nombre del club, pero a veces hablaban sobre reuniones a las que estaban planeando asistir, y como los otros miembros estarían complacidos de ver como ellas lo estaban consiguiendo conmigo. Dijeron un nombre una vez….” Tessa torció su cara, tratando de recordar. “Otra persona que estaba en el club, aunque recuerdo pensar que el nombre sonaba extranjero… ” Charlotte se inclinó hacia delante sobre la mesa “¿Puede tratar, Tessa? ¿Tratar de recordar?” Charlotte no quería hacer daño, Tessa lo sabía, y aún así su voz llamaba otras voces en la cabeza de Tessa; voces impulsándola a tratar, de llegar dentro de ella, para sacar el poder. Voces que podrían volverse duras y frías a la menor provocación. Voces que engatusaban y amenazaban y mentían. Tessa se irguió. “¿Primero, qué acerca de mi hermano?” Charlotte parpadeó. “¿Su hermano?” “Dijo que si le daba información sobre las Hermanas Oscuras, usted me ayudaría a encontrar a mi hermano. Bueno, he dicho lo que sabía. Y continúo sin tener idea de donde esta Nate.”
“Oh.” Charlotte se echó hacia atrás, viéndose casi asustada. “Por supuesto. Vamos a empezar investigando su paradero mañana,” aseguró a Tessa. “Vamos a empezar con su lugar de trabajo; hablar con su empleador y averiguar si sabe algo. Tenemos contactos en todo tipo de lugares, Señorita Gray. En el Submundo corren chismes como en el mundo mundano hacen. Con el tiempo encontraremos a alguien que sepa algo sobre su hermano.” La comida terminó no mucho después de eso, y Tessa se excusó de la mesa con una sensación de alivio, declinando la oferta de Charlotte de guiarla de regreso a su habitación. Todo lo que ella quería era estar sola con sus pensamientos. Se dirigió por el pasillo iluminado por antorchas, recordando el día en que había pisado fuera del bote en Southampton. Había venido a Inglaterra sin conocer a nadie excepto a su hermano, y había dejado a las Hermanas Oscuras forzarla a prestarles servicio. Ahora había caído con los Cazadores de Sombras, ¿y quien iba a decir que ellos la tratarían algo mejor? Como las Hermanas Oscuras, ellos querían usarla; usarla por la información que ella sabia, y ahora que ellos eran conscientes de su poder, ¿cuánto pasaría antes de que quisieran usarla por eso, también? Aun perdida en sus pensamientos, Tessa casi caminó directamente a una pared. Se detuvo y miró alrededor, frunciendo el ceño. Había estado caminando durante mucho más tiempo de lo que le había tocado a ella y a Charlotte alcanzar el comedor, y todavía no había encontrado la habitación que ella recordaba. De hecho, ni siquiera estaba segura de haber encontrado el corredor que recordaba. Estaba a mitad de camino ahora, bordeado con antorchas y adornado con tapices, ¿pero era el mismo? Algunos corredores eran muy brillantes, algunos muy oscuros, las antorchas ardían con variadas tonalidades de brillos. Algunas veces las antorchas se encendían y apagaban cuando ella pasaba, como si respondieran a algún estímulo peculiar que ella no podía ver. Este corredor en particular era bastante oscuro. Tomó su camino hasta el final con cuidado, donde se ramificaba en dos más, cada uno idéntico a este. “¿Perdida?” inquirió una voz detrás de ella. Una lenta, arrogante voz, inmediatamente familiar. Will. Tessa se volvió y vio que estaba apoyado descuidadamente contra la pared detrás de ella, como si estuviera descansando en una puerta, con sus pies en sus raspadas botas cruzadas delante de él. Tenía algo en la mano: su piedra brillante. La guardó cuando ella lo miró, rociando su luz. “Debería dejarme que le muestre el Instituto un poco, Señorita Gray," sugirió. "Usted sabe, para que no se pierda de nuevo." Tessa entornó los ojos hacia él. “Por supuesto, simplemente puede continuar vagando por su cuenta si realmente lo desea.” Agregó. “Debo advertirle, sin embargo, que hay por lo menos tres o cuatro puertas que realmente no deberían abrirse. Hay una que la dirige al cuarto donde tenemos a los demonios atrapados, por ejemplo. Ellos pueden ser un poco desagradables. Luego está la sala de armas. Algunas de las armas tienen mente propia, y están vivas. Luego están las habitaciones que se abren hacia el vacío. Están destinados para confundir a los intrusos, pero cuando estás en lo alto como la parte superior de una iglesia, usted no quiere deslizarse accidentalmente y… " “No le creo,” dijo Tessa. “Usted es un pésimo mentiroso, Sr. Herondale. Aún…” se mordió los labios. “No me gusta vagar. Puede mostrarme los alrededores si promete no engañar.” Will lo prometió. Y, Para sorpresa de Tessa, fue fiel a su palabra. La guió por una sección de pasillos de aspecto idéntico, hablando mientras caminaban. Le dijo cuantas habitaciones tenía el Instituto (más de las que pueda contar), le dijo cuántos Cazadores de Sombras podían vivir en ellas a la vez (cientos), y le mostró el salón de baile en el cual se llevó a cabo una fiesta de Navidad anual para la Enclave; el cual, explicó Will, era el término para el grupo de Cazadores de Sombras que vivía en Londres. (En Nueva York, agregó, el término era “Cónclave”. Los Cazadores de Sombras Americanos, al parecer, tenían su propio léxico.) Después del salón de baile vino la cocina, donde la mujer de mediana edad que Tessa había visto en el comedor fue presentada como Agatha, la cocinera. Estaba sentada cosiendo frente a una amplia cocina y estaba, para perplejidad de Tessa, también fumando una enorme pipa. Sonrió con indulgencia a su alrededor cuando Will tomó varias tartas de chocolate del plato donde habían sido dejados para que se enfriaran en la mesa. Will le ofreció uno a Tessa. Ella se estremeció “Oh, no. Odio el chocolate.” Will se vio horrorizado. “¿Qué clase de monstruo podría odiar el chocolate?” “Él come de todo,” dijo Agatha a Tessa con una plácida sonrisa. "Desde que tenía doce años, lo ha hecho. Supongo que es todo ese entrenamiento el que le impide engordar." A Tessa le divirtió la idea de un Will gordo, elogió a la fumadora Agatha por su dominio en la enorme cocina. Parecía un lugar en donde podías cocinar para cientos, con filas y filas de tarros de conservas y sopas, latas de especias, y una enorme pierna de ternera asada en un gancho sobre la chimenea. “Bien hecho,” dijo Will después de que habían dejado la cocina. “Elogiando a Agatha así. Ahora le gusta. No es bueno no gustarle a Agatha. Pondría piedras en su avena.” “Oh, Dios,” dijo Tessa, pero no podía ocultar el hecho de que estaba entretenida. Fueron de la cocina a la sala de música, donde había arpas y un viejo piano grande, acumulando polvo. Abajo de un conjunto de escaleras estaba la sala de estar, un lugar agradable donde las paredes, en lugar de ser de piedra desnuda, estaban empapeladas con un estampado de hojas brillantes y lirios. Fuego salía de una gran reja, y varios cómodos sillones estaban puestos cerca de él. Había un gran escritorio de madera en la sala también, el cual, explicó Will, era el lugar donde Charlotte hacía gran parte del trabajo de dirigir el Instituto. Tessa no podía evitar preguntarse qué era lo que hacía Henry Branwell, y dónde lo hacía.
Después estaba el salón de armas, más selecto que cualquier cosa que Tessa podría imaginar ver en un museo. Cientos de impermeables, hachas, dagas, espadas, cuchillos, incluso unas pocas pistolas colgaban en la pared, también una colección de diferentes tipos de armaduras, de gastadas rodilleras para proteger las espinillas a varios trajes de cota de malla. Un joven de aspecto solido con cabello marrón oscuro se sentaba en una mesa alta, puliendo un juego de dagas cortas. Sonrió ampliamente cuando se acercó “Buenas Noches, Sr. Will.” “Buenas noches, Thomas. Conoces a la Señorita Gray.” Señaló a Tessa. “¡Usted estaba en la Casa Oscura!” exclamó Tessa, mirando a Thomas de más cerca. “Vino con el Sr. Branwell. Creí…” “¿Que era un Cazador de Sombras?” Thomas sonrió ampliamente. Tenía un dulce, agradable, abierto tipo de rostro, y un montón de cabellos rizados. Su camisa estaba abierta en el cuello, mostrando una garganta fuerte. A pesar de su obvia juventud, él era extremadamente alto y musculoso, la anchura de sus brazos tirando contra su manga. "No lo soy, señorita; sólo entreno como uno." Will se apoyó contra la pared. “¿Hiciste pasar esa orden de hojas de misericordia, Thomas? He estado corriendo tras una cierta cantidad de demonios Shax últimamente, y necesito algo estrecho que pueda perforar caparazones blindados." Thomas empezó a decir algo sobre que los buques estaban retrasados debido al clima en Idris, pero la atención de Tessa había sido distraída por algo más. Era una alta caja de madera dorada, pulida con un gran brillo, con un patrón grabado en el frente, una serpiente, tragando su propia cola. “¿No es ese el símbolo de las Hermanas Oscuras?” demandó “¿Qué está haciendo aquí? “No exactamente,” dijo Will “La caja es un Pyxis. Los demonios no tienen alma; su conciencia proviene de una especie de energía, que pueden a veces ser atrapadas y almacenadas. Las Pyxis la contienen con seguridad. Oh, y el diseño es un Ouroboros; la „cola devorada.‟ Es un símbolo alquímico antiguo dirigido para representar las diferentes dimensiones; nuestro mundo, dentro de la serpiente, y el resto de la existencia, fuera” Se encogió de hombros “El símbolo de las Hermanas es la primera vez que he visto a alguien dibujar un Ouroboros con dos serpientes…Oh, no, no,” agregó cuando Tessa alcanzó la caja. Él hábilmente se paró en frente de ella. "El Pyxis no puede ser tocado por alguien que no es un Cazador de Sombras. Cosas desagradables sucederían. Ahora vamos. Hemos tomado suficiente del tiempo de Thomas." “No me importa,” protestó Thomas, pero Will ya estaba en su camino de salida. Tessa echó un vistazo atrás a Thomas desde la puerta. Él había vuelto a pulir las armas, pero había algo en sus hombros que hizo a Tessa pensar que el se veía un poco solitario. "No me di cuenta que dejaba a los mundanos pelear con usted," le dijo a Will después de que habían dejado el cuarto de armas atrás. "¿Thomas es un sirviente, o…?"

“Thomas ha estado en el Instituto durante casi toda su vida.” Dijo Will, guiando a Tessa alrededor de una curva cerrada en el corredor. “Hay familias que tienen la Visión en sus venas, familias que siempre sirvieron a los Cazadores de Sombras. Los padres de Thomas sirvieron a los padres de Charlotte en el Instituto, y ahora Thomas sirve a Charlotte y a Henry. Y sus hijos les servirán a ellos. Thomas hace todo; conduce, cuida de Balios y Xanthos, esos son nuestros caballos, y ayuda con las armas. Sophie y Agatha manejan el resto, aunque Thomas las ayuda en ocasiones. Sospecho que él es dulce con Sophie y no le gusta verla trabajar tan duro.” Tessa estaba alegre de oírlo. Se había sentido mal por su reacción a la cicatriz de Sophie, y el pensar que Sophie tenía un admirador masculino, y uno guapo, alivió su conciencia un poco. "Tal vez está enamorado de Agatha," dijo. “Espero que no. Intento casarme con Agatha. Ella podrá ser miles de años mayor, pero hace unas incompartibles tartas de mermelada. La belleza se desvanece, pero la cocina es eterna.” Se paró frente a una puerta, grande y de roble, con gruesas bisagras de latón. “Aquí estamos, ahora,” dijo, y la puerta osciló abriéndose a su toque. El cuarto en que ellos entraron era más grande incluso que el salón de baile que ella había visto antes. Era más largo que ancho, con mesas de roble rectangulares establecidas en el medio de él, desapareciendo hasta la lejana pared, la cual estaba pintada con la imagen de un ángel. Cada mesa estaba iluminada por una lámpara de cristal que parpadeaba en blanco. A medio camino por las paredes, había una galería interna con una baranda de madera alrededor que podía ser alcanzada por medio de las escaleras de caracol a ambos lado de la habitación. Filas y filas de estantes se situaban en intervalos, como centinelas formando nichos a ambos lados de la habitación. Había más estantes arriba de las escaleras también; los libros estaban ocultos en el interior detrás de pantallas de metal con trastes, cada pantalla estampada con un estampado de cuatro Cs. Enormes, externas vidrieras curvas, alineadas con bancos de piedra desgastada, estaban establecidas en intervalos entre los estantes. Un tomo grande había sido dejado fuera de un estante, sus páginas abiertas e invitando; Tessa se movió hacia él, pensando que debía ser un diccionario, sólo para encontrar que sus páginas estaban garabateadas con letra ilegible, caligrafía iluminada y gravada con mapas de aspecto familiar. “Esta es la Gran Biblioteca,” dijo Will. "Cada Instituto tiene una Biblioteca, pero esta es la más grande de todas, la mas grande del Oeste, en todo caso.” Se apoyó contra la puerta, sus brazos cruzados en su pecho. “Dije que podía darle más libros, ¿no?” Tessa estaba tan sorprendida de que él recordara lo que había dicho, que le tomó varios minutos responder. “¡Pero los libros están todos detrás de barras!” dijo “¡Como un género literario en prisión!”
Will sonrió abiertamente. “Algunos de esos libros son peligrosos,” dijo. “Es aconsejable ser cuidadoso” “Uno siempre debe tener cuidado de los libros,” dijo Tessa, “y de lo que hay dentro de ellos, pues las palabras tienen el poder de cambiarnos.” "No estoy seguro de que un libro me haya cambiado," dijo Will. “Bueno, hay un volumen que promete enseñar como cambiarse uno mismo en un entero rebaño de ovejas…" "Sólo los débiles de mente se rehúsan a ser influenciados por la literatura y la poesía," dijo Tessa, decidida a no permitirle alejarse de la conversación. "Por supuesto, por qué uno querría ser un rebaño entero de ovejas es otro asunto por completo," terminó Will. "¿Hay algo que quiera leer aquí, Señorita Gray, o no hay? Nómbrelo, y voy a tratar de liberarlo de su prisión para usted." "¿Cree usted que la biblioteca tiene El amplio, amplio mundo? O ¿Mujercitas? "Nunca he oído hablar de cualquiera de ellos," dijo Will. "No tenemos muchas novelas." "Bueno, quiero novelas," dijo Tessa. "O poesía. Los libros son para leer, no para transformarse a uno mismo en ganado." Los ojos de Will brillaron. "Creo que podemos tener una copia de Alicia en el país de las maravillas en alguna parte. " Tessa arrugó la nariz. "Oh, eso es para los niños, ¿no?" dijo. "Nunca me gustó mucho, parecía no tener mucho sentido.” Los ojos de Will eran muy azules. "Hay un montón de sentido en el sin sentido a veces, si usted desea buscarlo." Pero Tessa ya había visto un volumen conocido en una plataforma y se acercó a saludarlo como un viejo amigo. “¡Oliver Twist!” Exclamó. "¿Tiene usted alguna otra de las novelas del Sr. Dickens?” juntó las manos. "¡Oh! ¿Tiene Historia de Dos Ciudades?" "¿Esa cosa tan tonta? ¿Los hombres dando vuelta para conseguir sus cabezas cortadas por amor? Ridículo." Will se impulsó desde la puerta y se dirigió hacia donde ella estaba parada por los libreros. Hizo un gesto expansivo en el gran número de volúmenes a su alrededor. "No, aquí encontrará todo tipo de consejos acerca de cómo cortar la cabeza de otra persona si es necesario, mucho más útil." "¡No!" protestó Tessa. "No necesito cortar la cabeza de alguien más, eso es todo. Y ¿cuál es el punto de un montón de libros que nadie realmente quiere leer? ¿No tiene realmente cualquier otra novela?" No a menos que sea El Secreto de Lady Audley23 es ese en que ella mata a los demonios en su tiempo libre.” Will subió a una de las escaleras de mano y tiró de un libro del estante. "Le encontraré otra cosa para leer. Agárrelo.” Lo dejó caer sin mirar, y Tessa tuvo que precipitarse para agárralo antes que golpeara el piso. Era un gran volumen cuadrado encuadernado en terciopelo azul oscuro. Había un estampado cortado en el terciopelo, un símbolo de remolino, le recordó a las marcas que decoraban la piel de Will. El título estaba estampado en la parte frontal en plata: El código de los Cazadores de Sombras. Tessa miró a Will. “¿Qué es esto?”
“Supuse que tendría preguntas acerca de los Cazadores de Sombras, dado que está habitando nuestro sanctum sanctorum24, por así decirlo. Este libro debería decirle todo lo que quiera saber, acerca de nosotros, acerca de nuestra historia, incluso acerca de los Submundos como usted.” La cara de Will se tornó grave. “Sin embargo, cuidado con él. Tiene seiscientos años y es la única copia de su clase. Perderla o dañarla es castigado con la muerte bajo la Ley.” Tessa empujó el libro lejos de ella como si estuviera ardiendo.”Usted no puede hablar en serio.” “Tiene razón. No lo hago.” Will saltó de la escalera y cayó ligeramente frente a ella. “Sin embargo, usted realmente cree todo lo que digo, ¿no? ¿Parezco inusualmente confiable para usted, o es sólo una especie de ingenua?” En lugar de contestar, Tessa le frunció el ceño y anduvo con paso majestuoso a través de la habitación hasta uno de los bancos de piedra dentro de un hueco de la ventana. Arrojándose al asiento, abrió el Código y empezó a leer, ignorando estudiadamente a Will incluso cuando él se movió para sentarse a su lado. Podía sentir el peso de su mirada en ella mientras leía. La primera página del libro Nefilim mostraba la misma imagen que se había acostumbrado a ver en lo tapices en los pasillos: el ángel que surgía del lago, sosteniendo una espada en una mano y una copa en la otra. Debajo de la ilustración había una nota: El Ángel Raziel y Los Instrumentos Mortales.
"Así es como todo empezó," dijo Will alegremente, como si no fuera consciente del hecho de que ella lo estaba ignorando. "Un hechizo de invocación por aquí, un poco de sangre de ángel allí, y tienes una receta indestructible de guerreros humanos. Nunca nos comprenderá leyendo un libro, fíjese, pero es un comienzo." "Apenas humano; más como ángeles vengadores," dijo Tessa en voz baja, pasando las páginas. Había docenas de imágenes de ángeles, cayendo del cielo, desprendiendo plumas como una estrella podría arrojar chispas al caer. Había más imágenes del Ángel Raziel, sosteniendo un libro abierto en cuyas páginas las runas ardían como fuego, y había hombres arrodillándose alrededor de él, hombres en cuya piel las Marcas podían ser vistas. Imágenes de hombres como el que ella había visto en su pesadilla, con los ojos perdidos y labios cosidos, imágenes de Cazadores de Sombras blandiendo espadas llameantes, como ángeles guerreros fuera del Cielo. Miró a Will. "Lo son, entonces, ¿no? ¿Parte ángel?" Will no respondió. Estaba mirando por la ventana, a través de una pequeña clara hoja. Tessa siguió su mirada, la ventana daba hacia fuera sobre lo que tenía que ser el frente del Instituto, pues había un redondo patio debajo de ellos, rodeado por muros. A través de los barrotes de una gran verja de hierro coronada por un arco de curva, pudo echar un vistazo más allá de la calle, iluminada por la tenue luz de gas amarillo. Había letras de hierro trabajado en el arco forjado encima de la verja; como miraba desde esta dirección, estaban hacia atrás, y Tessa entrecerró los ojos para descifrarlas. “Pulvis et umbra sumus. Es una línea de Horacio. „Somos polvo y sombras.‟ Apropiada, ¿no cree?,” dijo Will. “No es una vida larga, matando a los demonios uno tiende a morir joven, y luego ellos queman tu cuerpo, el polvo al polvo, en el sentido literal. Y luego desaparecemos en las sombras de la historia, ni una marca en la página de un libro mundano para recordarle al mundo que una vez existimos.” Tessa lo miró. Llevaba esa mirada que ella encontraba tan rara y convincente; esa diversión que no parecía ir más allá de la superficie de sus características, como si encontrara todo en ambos mundos infinitamente divertido e infinitamente trágico, todo al mismo tiempo. Se preguntó qué le había hecho de esta manera, como había venido a encontrar la oscuridad divertida, pues era una cualidad que no parecía compartir con alguno de los otros Cazadores de Sombras que había conocido, aunque fuera brevemente. Tal vez era algo que había aprendido de sus padres, pero ¿qué padres? "¿Nunca se preocupa?” Dijo con suavidad. “¿De que lo que sea que esté afuera, pudiera venir aquí?” "¿Demonios y otras cosas desagradables, quiere decir?" Preguntó Will, aunque Tessa no estaba segura si eso era lo que ella había querido decir, o si había estado hablando de los males del mundo en general. Puso una mano en la pared. "El mortero mezcló estas piedras con sangre de Cazadores de Sombras. Cada viga está tallada en madera de serbal. Cada clavo utilizado para martillar juntando las vigas está hecho de plata, hierro o electro. El lugar está construido sobre terreno sagrado rodeado por pupilos. La puerta delantera se puede abrir sólo si posees sangre de un Cazador de Sombras, de lo contrario permanece bloqueada para siempre. Este lugar es una fortaleza. Así que no, no estoy preocupado."
“¿Pero porque vivir en una fortaleza?” a su sorprendida mirada ella elaboró. “Usted claramente no esta emparentado a Charlotte y Henry, ellos son apenas lo suficientemente viejos para haberlo adoptado, y no todo Cazador de Sombras debe vivir aquí serían más que usted y Jessamine…” “Y Jem,” le recordó Will. “Sí, pero…ve lo que quiero decir. ¿Por qué no vive con su familia?” “Ninguno de nosotros tiene parientes. Los de Jessamine murieron en un incendio, los de Jem… bueno, Jem vino desde lejos para vivir aquí, después que sus padres fueran asesinados por demonios. Bajo la Ley de la Alianza, la Clave es responsable de los niños Cazadores de Sombras sin padres menores de dieciocho años." "Así que ustedes son unos de otra familia." "Si hay que idealizarlo, supongo que todos somos hermanos y hermanas debajo del techo del Instituto. Usted también, Señorita Gray, aunque sea temporalmente." “En ese caso," dijo Tessa, sintiendo la sangre caliente subiendo a su rostro, “creo que preferiría que usted me llame por mi nombre de pila, como lo hace con la señorita Lovelace." Will la miró, lenta y fijamente, y luego sonrió. Sus ojos azules se encendían cuando sonreía. "Entonces usted debe hacer lo mismo por mí," dijo. "Tessa." Ella nunca había pensado en su nombre antes, pero cuando él lo dijo, fue como si estuviera oyéndolo por primera vez, la fuerte T, la caricia de la doble S, la forma en que parecía terminar en un suspiro. Su propio suspiro fue muy corto cuando ella dijo, en voz baja “Will.” "¿Si?" diversión brillaba en sus ojos. Con una especie de horror Tessa se dio cuenta de que simplemente había dicho su nombre por la paz de decirlo, ahora no tenía una pregunta. Rápidamente dijo: "¿Cómo se aprende a luchar como lo hace? ¿A dibujar los símbolos mágicos, y el resto?" Will sonrió. "Teníamos un tutor que aportaba nuestra escuela y nuestro entrenamiento físico. Aunque él está en Idris, Charlotte está buscando un reemplazo, junto con Charlotte, que se encarga de enseñarnos historia y lenguas antiguas." "¿Así que ella es su institutriz?”
Una expresión de oscura alegría pasó por los rasgos de Will. "Se podría decir eso. Pero no me gustaría llamar a Charlotte una institutriz si yo fuera usted, no si desea conservar sus extremidades intactas. No lo pensaría al mirarla, pero es muy hábil con una gran variedad de armas, nuestra Charlotte."
Tessa parpadeó sorprendida. "No quiere decir….Charlotte no lucha, ¿verdad? ¿No de la forma en que usted y Henry lo hacen." "Ciertamente, lo hace. ¿Por qué no iba a hacerlo?" “Porque ella es una mujer,” dijo Tessa. "También Boudica25." “¿Quien?” “„Así que la reina Boudica, de pie elevada en un carro de combate, / Blandiendo en su mano un dardo y mirando rodante como leona…‟” Will se interrumpió ante la mirada de incomprensión de Tessa, y sonrió. "¿Nada? Si usted fuera inglesa, lo sabría. Recuérdeme encontrar un libro acerca de ella para usted. De todos modos, ella era una poderosa reina guerrera. Cuando fue por fin derrotada, tomó veneno en lugar de dejarse capturar por los romanos. Fue más valiente que cualquier hombre. Me gusta pensar que Charlotte es parecida a ella, aunque algo más pequeña." "Pero no puede ser buena en eso, ¿verdad? Quiero decir, las mujeres no tienen esa clase de sentimientos." “¿Qué clase de sentimientos son esos?” “Ansia de sangre, supongo,” Tessa dijo después de un momento. “Fiereza. Sentimientos Guerreros.” “Le vi agitando esa cierra de metal a las Hermanas Oscuras,” señaló Will. “Y si recuerdo correctamente, el secreto de Lady Audley era, de hecho, que era una asesina.”
"¡Así que lo ha leído!" Tessa no pudo ocultar su alegría. Él parecía divertido. "Prefiero El Camino de la Serpiente. Más aventura, menos drama doméstico. Ninguno es tan bueno como La piedra lunar, sin embargo. ¿Ha leído Collins?” "Adoro a Wilkie Collins," gritó Tessa. "Oh, ¡Armadale! Y La dama de blanco... ¿Se está riendo de mí?" "No es de usted," dijo Will, con una sonrisa, "Más por usted. Nunca antes he visto a alguien que esté tan emocionado por los libros. Uno pensaría que se trata de diamantes." "Bueno, lo son, ¿no? ¿No hay nada que usted ame de esa manera? Y no diga „polainas‟ o „tenis sobre hierba‟ o alguna tontería.” "Dios mío," dijo con fingido horror, "Es como si ella ya me conociera." "Todo el mundo tiene algo sin el que no pueden vivir. Voy a averiguar cuál es para usted, no tenga miedo." Intentó hablar a la ligera, pero en la expresión de su rostro, su voz se fue apagando en la incertidumbre. Él la miraba con una firmeza extraña, sus ojos eran del mismo azul oscuro de la tapa de terciopelo del libro que sostenía. Su mirada pasó sobre su rostro, a su garganta, hasta la cintura, antes de levantarse de nuevo a la cara, donde se entretuvo en su boca. El corazón de Tessa latía con fuerza como si hubiera estado corriendo por las escaleras. Algo en su pecho le dolía, como si tuviera hambre o sed. Había algo que quería, pero no sabía qué… “Es tarde,” dijo Will abruptamente, apartando la mirada de ella. “Le mostraré el camino de regreso a su cuarto.” “Yo…” Tessa quiso protestar, pero no había razón para hacerlo. Él estaba en lo cierto. Era tarde, la luz de las estrellas era visible a través de los limpios paneles de las ventanas. Se puso en pie, acunando el libro en su pecho, y fue con Will hacia el corredor. “Hay unos pocos trucos para aprender su camino alrededor del Instituto que debo enseñarle,” dijo, aún sin mirarla. Había algo extrañamente diferente en su actitud ahora que no había estado ahí momentos antes, como si Tessa hubiera hecho algo para ofenderlo. ¿Pero qué pudo haber hecho ella? “Métodos para identificar las diferentes puertas y regre…” Se interrumpió, y Tessa vio que alguien venía por el pasillo hacia ellos. Era Sophie, una cesta de ropa escondida debajo de uno de sus brazos. Al ver a Will y a Tessa, se detuvo, su expresión cada vez más reservada. "¡Sophie!" La desconfianza de Will cambio a travesura. "¿Has terminado de poner mi cuarto en orden ya?" “Está hecho.” Sophie no regresó la sonrisa. “Estaba sucio. Espero que en un futuro pueda abstenerse de traer partes de demonios muertos a la casa. La boca de Tessa se abrió. ¿Como podía Sophie hablarle así a Will? Era una sirvienta, y él, aunque fuera más joven que ella, era un caballero. Y sin embargo, Will pareció tomarlo con calma “Todo es parte del trabajo, joven Sophie.” “El Sra. Branwell y el Sr. Carstairs perecen no tener problemas limpiando sus botas,” dijo Sophie, mirando de una forma oscura de Will a Tessa. “Quizá pueda aprender de su ejemplo.” “Quizá,” dijo Will. “Pero lo dudo.” Sophie frunció el ceño y echó a andar por el pasillo de nuevo, los hombros bien firmes con indignación. Tessa miró con asombro Will. “¿Que fue eso?” Will se encogió de hombres perezosamente."Sophie disfruta fingiendo que no le gusto." “¿Que no le gusta? ¡Ella le odia!” Bajo otras circunstancias, podría haber preguntado si Will y Sophie habían tenido una discusión, pero uno no discute con los sirvientes. Si ellos están insatisfechos, uno cesa de darles trabajo. “¿Algo…algo pasó entre ustedes?” “Tessa,” Will dijo con exagerada paciencia. “Suficiente. Hay cosas que no puede esperar entender.”
Si había una cosa que Tessa odiaba, era que le dijeran que había cosas que no podía entender. Porque era joven, porque era una chica; por otras mil razones que nunca parecían tener algún sentido. Levantó la barbilla con terquedad. "Bueno, no, si no me lo dice. Pero entonces tengo que decir que parece como que lo odiara porque le hizo algo espantoso." La expresión de Will se ensombreció. "Puede pensar lo que quiera. No es como si usted supiera algo sobre mí." "Sé que no le gusta dar respuestas directas a las preguntas. Sé que está probablemente alrededor de los diecisiete años. Sé que le gusta Tennyson; lo citó en la Casa Oscura, y de nuevo hace un momento. Sé que es huérfano, igual que yo." "Nunca dije que era huérfano." Will habló con salvajismo inesperado. “Y detesto la poesía. Así que sucede, usted no sabe nada de mí en absoluto, ¿verdad?” Y con esto, giró sobre sus talones y se alejó.

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